Los propeitarios y restauradores Adolfo Y. Vita y Julia Rico de Casa Febrero en Villalobón (Palencia) / Brágimo (ICAL)

El taller Casa Febrero en Villalobón (Palencia) apuesta mantener el aspecto “viejo” de los elementos, aunque “limpios y funcionales” como sello de identidad

David Herrero / ICAL

“Cuando se restaura un coche se pretende que vuelva a estar igual que cuando salió del concesionario, pero nosotros no representamos ese estilo. Todo nuestro género parece viejo, aunque esté limpio, funcione y esté trabajado, pero se mantienen las marcas o el desgaste, ya que esa es la gracia del elemento en particular, aunque haya algunas personas que no lo entiendan”.

Casa Febrero, ubicado en la localidad palentina de Villalobón, se erige como un taller de restauración rural con las ideas muy claras y un estilo marcado que sirve con sello de identidad de Julia Rico y Adolfo Y. Vita, responsables de la actividad con diez años de aprendizaje constante a sus espaldas y con presencia en la red social en Instagram (@casa_febrero)

Explican en declaraciones a la Agencia Ical que comenzaron con la compra de una pequeña selección de objetos, pero la iniciativa fue cada vez a más hasta hoy en día, cuya actividad echó a andar por situaciones laborales complicadas en su momento.

 

Hacen todo el proceso, desde la búsqueda y localización del género, que es una “parte grande del trabajo y complicada”, hasta la restauración y venta del producto o elemento en cuestión. Aunque compran a particulares por el boca a boca y en mercados, señalan que no es lo habitual, dado que suelen moverse por España, Francia y Portugal a través de unos almacenes que tienen diversos elementos de fábricas y negocios que han cerrado, quienes tienen género sin restaurar.

Su principal venta se centra en las ferias por toda la geografía española y allí la clientela es muy variada y el estilo como tal no se cierra, pero todo lo que se restaura es de “buena calidad y presentan buenos materiales”, aspecto esencial que permiten su restauración. “Solo se pueden arreglar las cosas que están bien hechas”, apunta Rico.

Aun así, reconocen que dentro de su abanico se concentra el ámbito decorativo con la iluminación, el mobiliario y pequeños objetos, donde todo tiene, como mínimo, 50 años de antigüedad y es original.

Viejo, limpio y trabajado

Por su parte, el otro responsable del taller, Adolfo Y. Vita, detalla que su trabajo busca una restauración del objeto para que mantenga la “esencia del paso del tiempo”, porque no se refieren en llevar a un mueble hasta su estado original como si fuera nuevo, al “respetar al máximo su estado”.

“Se trata de limpiar y arreglar piezas, salvo algunos casos excepcionales. Lo que más hacemos es quitar todo aquello que tiene ese objeto y que no debería estar ahí para mantener su pátina básica, para que en la pieza refleje el tiempo que tiene”, puntualiza.

Al final, “no deja de ser un proceso creativo”, que lleva un sello personal que define al taller asentado en la localidad palentina de Villalobón, apostillan en declaraciones recogidas por la Agencia Ical.

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