En la imagen se puede ver el cerramiento de cristal bajo la marquesina actual para separar la zona de espera del andén del autobús.
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La reforma de la estación de autobuses de Palencia contempla la creación de una especie de pecera de cristal para separar físicamente la zona de espera bajo la marquesina de las dársenas de los autobuses, con gestión inteligente de las puertas de acceso

La reforma de la Estación de Autobuses de Palencia, anunciada y licitada la semana pasada por la Junta de Castilla y León, va más allá del cambio de imagen de la terminal palentina, porque lo que pretende es modernizar y mejorar el servicio que se presta. Y ya de paso, minimizar los gastos que se tienen en el mantenimiento de este servicio, especialmente en lo referido a demanda energética.

El proyecto contempla una actuación desde los sótanos a la techumbre del edificio de pasajeros. Lo que es una reforma casi integral de un edificio promovido por el Estado en 1980, proyectado por Manuel Moreno Cervera en 1980 y levantado por Agroman en 1981. De eso, hace ya más de 40 años, por lo que su estado ha dejado de ser hace tiempo óptimo, aunque lo cierto es que, en su corazón, la estructura sigue fuerte: “Se considera que el estado de conservación de los mismos (forjados) es aceptable, así que no se proyectan mejoras sobre la estructura portante del edificio. En los casos en los que sea necesario realizar aperturas de huecos en los forjados de la estructura, se plantearán mejoras puntuales”, explica la memoria elaborada por el arquitecto de la delegación palentina del Colegio de Arquitectos de León, Mariano Cobo.

Un mejor uso.

Algo peor están las fachadas y las cubiertas. En las primeras, tras realizar termografías “se ha podido detectar anomalías térmicas existentes, a consecuencia de los elementos y materiales constructivos del edificio, así como zonas donde el aislamiento es inexistente, o se encuentra deteriorado”. En las cubiertas se han detectado humedades en los techos de la planta superior por el “deficiente estado de la lámina de impermeabilización de la cubierta, o el deterioro del sistema de canalización de la misma”. Lo mismo ocurre en la cubierta de la dársena con “un estado de conservación bajo, con cierto deterioro en los elementos de recogida de las aguas”.

El proyecto ha considerado reservar los espacios vinculados al uso de los viajeros, como son la información y las cabinas de las compañías concesionarias, frente a la entrada principal, y no como hasta ahora que hay que introducirse hasta el interior del edificio para verlas.

“El vestíbulo principal se configura como el protagonista en la distribución planteada.  Se eliminará la doble altura existente en este espacio, por ello, las superficies de venta de billetes actuales se configurarán en una única estancia frente a la entrada principal”, detalla el proyecto.

De los baños a las envolventes

En esta planta baja se reformarán los baños con una nueva redistribución del espacio (adaptándolo a la normativa), una renovación de su estética, así como una mejora de las instalaciones y de los acabados actuales.

Para conseguir una mejora en la eficiencia térmica del edificio y ya de paso aprovechar para cambiar la imagen de la terminal, el proyecto realizado por el arquitecto Mariano Cobo plantea el uso, en las distintas fachadas, de tres materiales diferentes: Muro cortina (capa de doble vidrio de 6 cm, cámara de aire de 20 cm, capa de doble vidrio de 6 cm); chapa minionda de aluminio lacado con aislantes y Sistemas Aislantes Termo Acusticos (SATE) con morteros, lana de roca y fibra de vidrio.

Sin tocar volúmenes

“En la solución propuesta para el revestimiento tipo de la fachada principal, se mantiene el conjunto de volúmenes existentes, a excepción de la jardinera existente anexa a la torre del reloj, y se plantea un juego de diagonales entre los tres materiales (muro cortina-chapa minionda-SATE)”.

Siguiendo con la propuesta de modernizar la imagen de la estación, se plantea recubrir la cara exterior del muro de la Calle Pedro Berruguete (el que cerca la zona de aparcamiento autobuses frente a la trasera del Cuerpo Nacional de Policía) de chapa minionda lisa, “consiguiendo integrar este elemento constructivo con el resto de la edificación”.

Cerramiento de las dársenas

Entre lo más destacable se encuentra el cambio que dará el acceso a las dársenas. Allí se proyecta un cerramiento parcial (hasta la dársena nº8) de independencia entre viajeros y vehículos mediante un vidrio laminar bajo la marquesina existente. Desde el suelo a lo alto de la misma. “Según el proyecto, el cerramiento de la dársena se proyecta en vidrio laminar de seguridad de 10+10 mm con polivinilo incoloro. La longitud de esta pecera bajo la marquesina será de 82,50 metros y una altura de 3,50 metros.

En la imagen se puede ver el cerramiento de cristal bajo la marquesina actual para separar la zona de espera del andén del autobús.

Esta solución contará con una puerta por cada dársena con lo que permitirá el acceso a cada una de las dársenas de estacionamiento de los autobuses. La apertura de las puertas, en sentido desde la marquesina a los andenes podrá hacerse de forma manual, pero en sentido contrario, de las dársenas al espacio cerrado bajo la marquesina, será por medio de los pulsadores que se colocarán en el interior de las oficinas de la estación, que además estarán dotados de un sistema parecido al de los videoporteros.

Implantación ITS

De esta forma se podrá gestionar la entrada y salida de los pasajeros a los autobuses. Además, el espacio de espera bajo la marquesina quedará cerrado y protegido contra las inclemencias del tiempo, por lo que en invierno no habrá que esperar casi a la intemperie tiritando, sino al resguardo de un espacio cerrado, al lado de la “puerta de embarque”. Supone así la implementación de las técnicas ITS (sistemas inteligentes de transporte), como una de las premisas para la modernización de esta estación de autobuses.

La mejora estética de este espacio se conseguirá, según el proyecto, a partir del revestimiento, con placas laminadas de acabado metalizado en la fachada trasera de la dársena.

Renovación de suelos y otros elementos.

Se renovará prácticamente todos los suelos y las paredes interiores del edificio, con baldosas, chapas de acero y pintura.

También se cambiará el suelo de la marquesina de acceso a las dársenas y por todo el edificio se colocarán baldosas podotáctiles para señalar a las personas invidentes el camino hacia las dársenas.

En las cubiertas se cambiarán los materiales aislantes e hidrófugos, con el fin de acabar con las goteras que se sufren.

Climatización e iluminación

El apartado de climatización no contempla la instalación de aire acondicionado, pero sí se mejorará el sistema de extracción y ventilación, así como se cambiarán los radiadores de la calefacción. En cuanto a la caldera, solo se actuará en su cerramiento en el sótano.

Por último, se cambiará todo el sistema de iluminación y de megafonía de la terminal. También se adecuará el edificio a las normativas antiincendios y protección actuales, como la separación máxima de los extintores, los pulsadores de incendios y de los mapas de evacuación del edificio.

Por 3,2 millones de euros

En cuanto a la situación de los establecimientos comerciales existentes en la estación, se mantendrán en la zona de la calle Pedro Berruguete, pero con mejoras. Lo mismo que en las oficinas existentes en la planta primera de la estación, que serán reorganizadas.

Por tanto, una renovación que puede parecer que solo se queda en el aspecto visual del edificio, pero que va mucho más allá, para renovar unas instalaciones que comenzaron a funcionar en 1981 y que no han ido acompañando el paso de los años.

El precio de licitación es de 3,2 millones de euros y el plazo de ejecución de las obras será de 18 meses.

 

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