Así se ha adaptado la Biblioteca Pública de Palencia para mantener actividades y servicios y continuar fidelizando a su comunidad de lectores

La pandemia ha traído alguna que otra consecuencia positiva. Pocas, y en ningún caso compensatorias de todo el dolor generado por la covid, pero dignas de ser aprovechadas igualmente. Por ejemplo: que el porcentaje de españoles mayores de 14 años que lee libros con frecuencia alcanzara su máximo histórico del 57 %, según un barómetro del Ministerio de Cultura.

Los números de 2020 son raros en la Biblioteca Pública de Palencia. Los préstamos están sufriendo un descenso importante, pues hasta ahora no ha sido posible practicar ese ritual de apostarse frente a la estantería y dejarse llevar por la intuición lectora: mirar un catálogo online no tiene la misma magia. Y, sin embargo, muchos han optado por darle otra oportunidad al libro electrónico: la plataforma ebiblio casi ha triplicado sus préstamos ligados a usuarios habituales de la Biblioteca palentina. En 2019 se registraron en torno a 4.500, mientras que hasta noviembre –últimos datos disponibles– fueron 10.700, según nos cuenta la directora del centro, María José Sánchez.

Mientras, los libros en papel se han seguido prestando a través de un sistema de reserva que supone un ingente trabajo para los técnicos de la Biblioteca: reciben la reserva, resuelven dudas por teléfono, cotejan que el usuario la haya realizado bien y no haya solicitado un libro prestado o en cuarentena de 72 horas, preparan un paquete, lo trasladan al punto de recogida… Cada libro prestado supone ahora más tiempo y dedicación de lo habitual.

Evolución

Y a pesar de ello, María José Sánchez y sus compañeros han aprovechado estos tiempos extraños para evolucionar. Han sabido ver las oportunidades entre tantos cambios. La más importante: aprovechar el cierre de las salas de lectura y préstamo para acometer una reforma que llevaban mucho tiempo estudiando: modernizar y reestructurar la Sala de Préstamo. «Nuestra ilusión era aprovechar este tiempo para hacer aquello que no puedes durante la actividad normal porque te obligaría a cerrar», detalla la directora. Así que, mientras hemos estado pidiendo los libros con reserva, los trabajadores de la instalación palentina han bajado todos los libros al depósito –tarea que les ha ocupado el tiempo entre agosto y noviembre–, los han reorganizado en doble fila para facilitar su acceso a las reservas y han estudiado qué volúmenes deben estar en la sala general, principalmente novelas y misceláneas, para reducir el espacio dedicado a materias que hoy en día registran pocas solicitudes, y que igualmente estarán disponibles en el depósito para consulta y préstamo. No es una labor pequeña, teniendo en cuenta que nuestra Biblioteca dispone de 130.000 ejemplares.

Reforma

«Tras las reformas de los últimos tiempos, la Sala de Préstamo era la que había quedado más desactualizada. Gracias a una obra financiada por el Ministerio, hemos podido eliminar tabiques y crear un espacio diáfano que permite al usuario acceder desde cualquier lugar y da continuidad a todo el conjunto».

Nuestra ilusión era aprovechar este tiempo para hacer aquello que no puedes durante la actividad normal, como reformar la Sala de Préstamo

Finalizada la reforma, con sustitución de suelo y pintado estanterías incluido, los técnicos trabajan ahora intensamente en reorganizar la colección que se exhibe en esta sala. «El usuario notará un gran cambio en la configuración del espacio, el mostrador de préstamo y en la disposición de libros. Vamos a dar más fuerza a las Novedades, crear una sección de Ficción más grande y acomodar las Materias para dejar a mano aquello que el público más solicita y albergar en el depósito el resto de libros». La intención, destaca María José Sánchez, es que haya una continuidad por todo el espacio, incluyendo áreas de pasillo para rincones como el de Poesía o la Biblioteca de Mujeres. La idea es recuperar el libre acceso en cuanto las autoridades lo permitan estableciendo un sistema de aforos e higiene de manos obligatoria para tocar los libros, tal como ya están haciendo otras bibliotecas.

Actividades

La actividad de la Biblioteca no se ha detenido desde el final del primer confinamiento. Ni siquiera en el cierre de febrero, cuando ha celebrado eventos vía streaming.

Por un lado, se ha hecho hincapié en cuidar de la comunidad estable de usuarios de la biblioteca, que se articula principalmente a través de los Clubes de Lectura. «El trabajo con ellos se ha mantenido, adaptándolo al formato online, así como las reuniones, los talleres de escritura o las actividades de animación a la lectura». Un público que es muy fiel y suele estar presente en todas las actividades de la biblioteca, arrastrando consigo a nuevos lectores.

Pero además, tras la declaración de la cultura como bien de primera necesidad por parte de la Consejería, se ha intensificado la programación de eventos abiertos al público. «Todas esas actividades suelen proyectarse de manera trimestral, y a partir del último trimestre se ha aumentado la dotación económica para ellas, lo que nos ha permitido programar otro tipo de eventos», como el Festival de Animación a la Lectura del pasado otoño. Tampoco han cesado en su colaboración con empresas y organizaciones: Escuela de Música Ortega, Universidad Popular de Palencia, programa STEM Girl… «Si siempre cedíamos nuestro salón de actos, ahora con más razón, puesto que si algo tenemos es espacio».

La Biblioteca es también uno de los pocos organismos que ha continuado con la programación para público infantil, especialmente en verano. «Es ahí donde siembras nuevos lectores, porque esos niños que vienen a un cuentacuentos, después entran a solicitar libros». Como las salas estaban cerradas, siempre que ha sido posible se les ha sacado expositores a la plaza Mariano Timón, donde se desarrollan las actividades al aire libre.

Conscientes de que la pandemia manda también este año, la programación de actividades para 2021 está llena de planes A y B, pues se contempla «retransmitir por streaming a través de los canales de Cultura de la Junta aquello que no se pueda programar de forma presencial para evitar las cancelaciones en la medida de lo posible», tal como se ha hecho en febrero. La ilusión está puesta en la reapertura del préstamo presencial con tantas novedades y en poder continuar con propuestas originales y abiertas al público esa encomienda tan importante para la sociedad: consolidar en el público el amor por la lectura.

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